Hoy podemos escribir el capítulo final del sainete que ha rodeado a
la franquicia de los Kings desde diciembre cuando el mundo NBA
efervesció con la posibilidad, que muchos dieron como realidad, de que
los Kings iban a dejar Sacramento para viajar a Seattle e incluso
cambiar de nombre para que los Supersonics volvieran a jugar en la NBA.
Después de varios meses de subasta entre un grupo empresarial de
Seattle, capitaneado por el empresario Chris Hansen, y otro de
Sacramento, capitaneado por el alcalde de la ciudad y ex-jugador de la
NBA Kevin Johnson, la junta de propietarios de la NBA y la propia liga
decidieron que la franquicia de los Kings no debía moverse del mercado
de Sacramento y por tanto, los anteriores propietaros de los Kings, los
hermanos Maloof, se vieron obligados a aceptar la oferta de Kevin
Johnson que era de menor cuantía económica.
Al final, la venta de los Sacramento Kings y su pabellón, el Sleep Train Arena, se formalizó en 534 millones de dólares.
Esta venta ha supuesto todo un récord en la NBA ya que la anterior
venta más cara de una franquicia fue la de los Golden State Warriors por
450 millones de dólares en 2010 a los hermanos Later.
Una vez asegurado que el futuro de los Kings va unido a la ciudad de
Sacramento, el alcalde de la ciudad, Kevin Johnson, agradeción "los esfuerzos y lealtad de toda la comunidad de Sacramento."
Huberto Meersmans
Twitter: @hubermeersmans