“Me molesta mucho que difundas que te estás relacionando con gente negra. ¿Tienes que hacerlo? Puedes dormir con ellos. Puedes traerlos aquí. Puedes hacer lo que quieras. Lo poco que te pido es que no lo promociones, que no los lleves a mis partidos, que no los traigas al pabellón”. Así de contundente, sin tapujos, sin pelos en la lengua -por desgracia-, y sin una pizca de vergüenza se mostraba el dueño de los Clippers, Donald Sterling, en una conversación telefónica con su novia, V. Stiviano, que ha sido difundida por el canal TMZ Sports. Sin duda, la noticia que estos días está manchando el mejor espectáculo del mundo.
La cara negativa del deporte ha vuelto a resurgir, y esta vez de manos del dueño de una las franquicias pujantes de la NBA. Los comentarios racistas pronunciados por el mandamás de los Clippers han salpicado la imagen de una liga que siempre ha tratado de ir a la vanguardia en lo que se refiere a temas como -en este caso- el racismo, la homosexualidad o el uso de las armas.
No obstante, esta no es la primera vez que sale a la luz un caso de xenofobia en la mejor liga del planeta. El ex comisionado David Stern ha sido tachado en innumerables ocasiones de racista por medidas como “el código de vestimenta” de 2005, por el que le llovieron criticas de diferentes jugadores de color, como son los casos de Jermaine O`Neal o Stephen Jackson. Rasheed Wallace declaró en 2003 que la NBA “era un negocio de blancos que explotan a negros”. Por su parte, el ex entrenador de los Nuggets, Dan Issel, se vio obligado a dimitir en el año 2002 por la presión social, tras llamar a un aficionado “mexicano de mierda”. Incluso el mismo Donald Sterling ya había sido acusado antes de casos de discriminación como el que sufrió en 2009, cuando se difamó su negativa a alquilar apartamentos a negros e hispanos, o la demanda que le impuso el departamento de justicia en 2006 por discriminación en la zona del barrio coreano de Los Ángeles.
Numerosas personalidades de la liga ya se han pronunciado en contra de las palabras del propietario. Un ejemplo es el actual MVP, Lebron James, quién ha declarado que "es inaceptable para nuestra competición, no importa si eres blanco, negro, hispano o lo que seas. Es inaceptable”. Por su parte, Kobe Bryant admitió hace unos días que “no me gustaría jugar para él”.
Asimismo, la noticia también ha sentado muy mal en el vestuario de los Clippers y varios jugadores han mostrado su indignación absoluta frente a las palabras de su jefe. Chris Paul, base del equipo y presidente del sindicato de jugadores, afirmó que "para la asociación de jugadores es un asunto muy serio que afrontará de manera agresiva”. Incluso el propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, se postuló acerca del escándalo racista. “Tengo confianza en el comisionado de la NBA. Adam Silver es un buen hombre y atajará esto”.
Sin lugar a dudas, es inadmisible que en una liga dominaba mayoritariamente por jugadores afroamericanos sucedan cosas así. Espero que desde la directiva se tome la decisión adecuada que ponga fin a tal lamentable episodio. Casi el 80% de la plantilla de los Clippers y más del 45% de los asistentes al Staples Center son afroamericanos, algo que, al igual que sucederá con su novia, también puede poner fin a la relación de Sterling con el baloncesto.
