Triunfo de los Dallas Mavericks por 110-97 a Los Ángeles
Lakers que redujeron su propia irregularidad
para consolidarse en el último puesto de PlayOffs con un récord de 20-15 en un encuentro marcado porque Pau Gasol finalmente continúa al frente de la franquicia angelina después de los numerosos rumores de su salida a Cleveland. Esta
derrota profundiza en la crisis de Lakers que sellan la octava derrota en los
últimos nueves encuentros en una gira (2 veces Utah, Milwaukee, Philadelphia o
Denver) que se suponía que debía servir para acercar los angelinos a PO. Los
Lakers (14-21) pueden comenzar a despedirse de PO si no consiguen reaccionar en
la próxima gira donde deberán visitar a Houston, Clippers, Miami o Chicago con
apenas 1 encuentro en casa (vs Cleveland) en los próximos 10 encuentros.
Desde el primer segundo de encuentro ya denotamos las
carencias defensivas de ambos conjuntos, no en vano están entre los 5 peores
equipos del Oeste en defensa (103.9 puntos recibidos Dallas, y 104.8 recibidos
Lakers). Además los angelinos comenzaron portando un solar por pintura donde
Gasol cada vez tiene más alergia al aro y Sacre está muy lejos de ser un pívot
defensivo decente, por lo que Dallas se aprovechó de tal situación para que,
con un poco de movilidad exterior, abrían la cancha y formaban enormes huecos
por dentro por donde pululaba Marion (8 puntos, 4/5 y 5 rebotes), con
internadas hasta los tableros y un Blair (8 puntos, 4/6 y 2 rebotes) que hoy
partía de titular, tras los retrasos en los entrenos de Dalembert. Además, Nowitzki (7 puntos, 3/5 y 3 rebotes)
no tenía problemas para enchufarlas desde 5 metros, tras fade away y buenos
amagos a sus defensores, donde ni Gasol, ni Sacre, ni Kelly eran capaces de
seguir los eficaces movimientos del alemán.
Por su parte, los tejanos tampoco rallaban la perfección en
defensa precisamente, con unas transiciones defensivas que brillaban por su
ausencia, donde Lakers producía la mayor parte de sus puntos. Así es, ataques
rápidos, sencillos, sin grandes estridencias y buscando el aro a la mínima
opción de encararlo. En estos ataques destacaba un Meeks (8 puntos, 3/8) que,
como alma de base tiene poco futuro, pero para el Run&Gun característico de
D’Antoni es perfecto. Añadido a Meeks estuvo Gasol (10 puntos, 4/5 y 3 rebotes), que se resarció de aquellos críticos que se alegraban de su marcha a los Cavs, para mantener a su equipo cuando más necesitado de puntos estaba. Los problemas
para los angelinos llegaron cuando se percataron de que no era su noche desde
el tiro exterior (2/8 en 3T) con malos porcentajes a pesar de la floja defensa
perimetral de los Mavs. Es por ello, que aunque el marcador ralló bastante
igualdad durante los primeros compases del encuentro con diferencias por debajo
de los 5 puntos, los Mavericks dieron un primer aviso con un 23-18, tras diversos
fallos en el tiro de tres de los Lakers y consecutivas pérdidas de los mismos. También
coincidió con la entrada de Dalembert que aportó algo de defensa en un
encuentro carente absolutamente de ello. Suerte que apareció a tiempo para los
Lakers un Jordan Hill (6 puntos, 3/4), quien no acabo de comprender porque no
es titular, con sus amplios recursos ofensivos al poste, para dejar a los
Lakers sólo dos abajo (33-31).
Durante el segundo cuarto las anotaciones fueron menores, en
parte porque en el característico Run & Gun, con el que jugaban ambos
conjuntos, el cansancio hacía bastante mella. Además las defensas se ajustaron
algo más (menos era imposible) sobretodo en los puntos donde los equipos eran
más propensos a anotar, así los Mavericks se encerraron en banda en la pintura
para evitar los alardes en ataque de Gasol o Hill (5 puntos y 1/5 entre los dos
en 2º cuarto, por los 16 puntos y 7/9 en el 1º cuarto) que bajaron algo sus
números de puntuación. De esta forma, mientras los Mavs acosaban a los Lakers
en la pintura, flotaban a los angelinos en el perímetro, donde los Lakers habían
dado muestras en el primer cuarto de no ser su mejor noche en este aspecto.
Mucho tiene que ver la falta de base, más allá de Kendall Marshall, donde las
jugadas en estático brillan por su ausencia (12 asistencias de Lakers por 20 de
los Mavs) y los tiros con cierto espacio eran cada vez menores, pudiendo sólo
aprovecharse de los contraataques, transiciones rápidas e inspiración
encestadora de los exteriores. Aun así, los de púrpura y oro supieron sacar
bastantes faltas a raíz de las múltiples manos que sacaban los tejanos en cada
defensa de tiro.
Pero no por ello, los de D’Antoni pudieron aguantar las
diferencias, más aún cuando los Mavs empezaban a enchufarlas desde la línea de
3, donde Calderón (6 puntos y 2/3 en 3T) prolongaba su demostración de calidad
de tiro desde esta distancia. Además Nowitzki (13 puntos, 6/10 y 5 rebotes) proseguía
con su idilio con la canasta a ritmo constante para erigirse como el segundo máximo
anotador al final de los primeros 24 minutos de juego. Y por si fuera poco,
Vince Carter (14 puntos, 6/10 y 4 rebotes) compensaba la nula aportación de sus
compañeros reservas, aprovechándose de los deficientes defensores que colocaba
D’Antoni al buen escolta de los Mavs. Por suerte para los Lakers, y para
mantener la emoción al encuentro, Monta Ellis (4 puntos, 1/8) no estaba
teniendo su mejor noche que aunque no se escondió, falló demasiados tiros
cómodos que permitían sus rivales. Además el número de pérdidas eran cada vez
mayores en los visitantes, por lo que mucha suerte tuvieron para mantener con
un 60-53 al descanso.
El tercer cuarto sirvieron para estabilizar las diferencias
entre ambos equipos, en el que mejoraron la fluidez de juego y la repartición
de asistencias, principalmente en Lakers (7 asistencias en 3Q). Buena parte de
responsabilidad tiene en este aspecto, Kendall Marshall (11 puntos, 4/6 y 6
asistencias) que jugó gran parte del cuarto donde subió exponencialmente su
porcentaje de tiros, siendo además fundamental en circular el balón más allá de
las actuaciones individuales de Jodie Meeks y Nick Young (2 puntos, 0/4 en el
3ºQ) que perdían eficacia de sorprender sobre los tejanos. En este nuevo show
de Marshall se unió a la fiesta un Wesley Johnson (15 puntos, 6/8), que había
estado netamente desaparecido durante el resto del encuentro. No sólo se disipó
una notable mejora en la circulación de balón en ataque, sino que además se
situaron mejor a lo largo de la cancha a la hora de defender para tener siempre
una unidad defensiva en cada posibilidad de tiro de los tejanos. Eso sí, las
ayudas defensivas continuaban siendo escasas por lo que los Mavericks no
frenaron su eficacia de cara al tiro. Así, cuando mejor estuvieron los Lakers, apareció
la estrella alemana Nowitzki (23 puntos, 10/15 y 5 rebotes) para deleitarnos
con una batería de tiros clásicos fundados por el germano que, aún hoy día
siguen siendo prácticamente imposible de defender. Gasol fue quien sufrió la
exhibición del ala-pívot, a quien no pudo frenar en ninguno de las intenciones
de tiro que tuvo el alemán. Pero no sólo estuvo fascinante de cara al tiro,
sino que cada vez que veía una línea de pase clara desenfundaba su mejor
versión repartidora para mantener las diferencias en torno a 10 puntos de su
equipo. Además el hecho de que los Lakers centralizada su mejor defensa sobre
Nowitzki propiciaba más libertad de movimientos para los exteriores que a poco
que se desmarcaban encontraban una buena posibilidad de tiro cercano. Calderón (10
puntos, 4/7 y 8 asistencias) y Carter (19 puntos, 7/11 y 5 rebotes) fueron sus
principales impulsores. 85-77 se marcharon a falta de un cuarto.
En el 4º cuarto los Lakers agotaron la última intentona por
remontar el partido sin éxito alguno. Prosiguió el show de Kendall Marshall,
que tras lo logrado hoy y el otro día en Salt Lake City se ha ganado
sobradamente un contrato mayor a los 10 días que le firmaron. Al base le siguieron flotando los tejanos
desde el tiro perimetral, que si bien queda claro que no es su punto fuerte,
tampoco es manco precisamente en esta faceta del juego. Además le secundó un
Jodie Meeks que continuaba a lo suyo, forzando transiciones rápidas y obligando
a los Mavericks a no perder la concentración defensiva en ningún momento. Los
Lakers llegaron a ponerse sólo 5 abajo pero pronto Rick Carslile reaccionó para
protestar por el mal trabajo de los suyos en la zona defensiva. Así los de
Dallas despertaron para sacar su mejor versión defensiva, mejorando
notablemente en las transiciones defensivas, evitando al máximo las pérdidas
para no propiciar contraataques de los Lakers, y fundamentalmente unas ayudas
defensivas continuas que ahogaron la poca calidad de Lakers en la circulación
de balón firmando apenas 20 puntos en el último cuarto. Ante tan buen nivel
defensivo, sólo hizo falta que los Mavericks continuaran con su ritmo de
crucero en ataque para sentenciar el partido. Y así lo hicieron. Con un Nowitzki
que nunca huye de sus responsabilidades como jugador franquicia de los
Mavericks, pero principalmente con un
Monta Ellis (10 puntos y 5/7 en 4ºQ, por los 6 puntos y 2/11 hasta el 3ºQ) que
reapareció en el momento propicio para acabar rematando a unos Lakers que
agonizaban. Es increíble la calidad de este jugador en ataque, la soltura de cara
al aro, y la búsqueda de la mejor posición para sentirse cómodo a la hora de
lanzar. Cuando entra en racha y le va todo favorable no hay quien le pare. A
falta de 6 minutos para finalizar el partido los Mavericks ya lideraban pasando
del 87-82 al 99-86 en pocos minutos, para acabar ganando por 110-97.
En los Dallas Mavericks lideraron: Dirk Nowitzki con 27
puntos (12/20) y 7 rebotes, Vince Carter con 19 puntos (7/12 en TC y 3/5 en 3T),
y Monta Ellis con 16 puntos (7/18), 9 asistencias y 5 robos. José Calderón
firmó 12 puntos (5/8 en TC y 2/4 en 3T), 8 asistencias y 5 robos.
En los LA Lakers destacaron: Jodie Meeks con 24 puntos (6/16
en TC y 4/11 en 3T) y 6 asistencias, Kendall Marshall con 18 puntos (7/10 en TC
y 3/5 en 3T) y Pau Gasol con doble-doble de 15 puntos (5/14), 13 rebotes y 5
asistencias.
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