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Seguro que muchos de vosotros no le visteis jugar en directo, pero los que nacimos a la NBA en la temporada 87/88 gracias a Cerca de las Estrellas tenemos a Michael Cooper dentro del olimpo de jugadores de aquella época, la edad de oro del baloncesto americano, la inolvidable década de los 80 donde los Lakers y los Celtics dominaban el planeta y un joven Michael Jordan intentaba hacerse un hueco.
 
Yo particularmente me hice de los Lakers por su estilo de juego espectacular en ataque, por su contraataque fulminante, por tener un base de más de dos metros de altura que daba pases sin mirar, por un tipo calvo de 40 años que lanzaba ganchos del cielo imparables, por un alero delgado que era incontenible en el poste bajo...
 
Aquellos Lakers de los años 80 jugaron 8 de las 10 finales de la década y ganaron 5 de ellas (80, 82, 85, 87 y 88). De todos los jugadores que formaron parte de aquellas plantillas para el recuerdo, sólo tres jugadores lo jugaron todo: Magic Johnson, Kareem Abdul-Jabbar y Michael Cooper.
 
Cooper era el suplente perfecto. Un gran compañero, un trabajador intensivo. Acogedor con los rookies, generador de buen ambiente en el vestuario y competidor hasta la extenuación dentro de la cancha.
 
Michael Cooper llevó el #11 durante 12 temporadas, todas en los Lakers que fueron quien le drafteo en 1978 en tercera ronda del Draft en el puesto 60 en global. Sus promedios fueron de 8.9 puntos, 3.2 rebotes y 4.2 asistencias por partido.
 
Su juego era eminentemente defensivo ya que Pat Riley le usaba siempre para secar a la estrella del equipo rival. Sus duelos con Larry Bird en las finales entre los Lakers y los Celtics fueron históricos y el genial jugador de los de Boston reconoció que en toda su carrera el defensor que peor se lo había hecho pasar, el jugador que más le hizo sufrir había sido Michael Cooper.
 
La NBA reconoció la gran labor de Cooper en esas tareas ingratas cuando logró ser premiado como Mejor Defensor del Año en 1987.
 
Aparte de su faceta defensiva, Cooper corría el contraataque a las mil maravillas y tiraba de tres puntos con gran acierto por lo que se convertía en una gran arma de la segunda unidad de los Lakers. Respecto al tiro de tres puntos, fue inolvidable su recital en las finales de 1987 cuando Cooper estableció el récord de más triples anotados en una final al anotar 6 de 7 intentos ante unos Celtics que acabaron desarbolados.
 
Tras retirarse como jugador, 'Coop', como le llamaba cariñosamente la grada del Fórum de Inglewood, trabajó en las oficinas de los Lakers como asistente de Jerry West, entonces general manager del equipo, y luego fue asistente de Magic Johnson cuando éste fue entrenador y posteriormente de Del Harris. Tras ser entrenador asistente en la NBA, dio el salto como entrenador jefe en la WNBA con Los Angeles Sparks donde fue premiado como entrenador del año en el 2000 y luego guió al equipo a los títulos de 2001 y 2002. De la WNBA saltó a la D-League donde dirigió a los Albuquerque Thunderbirds al campeonato en 2006.
 
Hoy, siendo entrenador de los Atlanta Dream de la WNBA nos hemos enterado de la triste noticia de que Cooper se retira tras haber sido diagnosticado con un cáncer de lengua que seguro que conseguirá derrotar porque si de algo sabe Cooper es de ganar y tras ser campeón en la NBA, WNBA y la D-League, este nuevo campeonato que se abre delante suyo seguro que acaba con él levantado el trofeo de campeón.
 
Nuestros mejores deseos y recuerdos desde NBA Destiny para un jugador inolvidable del que os dejamos un vídeo para los que no le conozcáis. 
 

 
 
NBA Destiny, Where Amazing People Happens!
 

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