Ayer recibía Oklahoma al vigente campeón, Miami Heat, en su cancha en un partido que con el duelo Durant-Lebron prometía mucho pero que se abrillantó aún más con la noticia de la vuelta de Russell Westbrook.
El base de los Thunder llevaba sin jugar desde el día de Navidad cuando consiguió un triple doble en el Madison de Nueva York en apenas tres cuartos. Su eterno problema de rodilla le hizo tener que parar de nuevo y operarse para poder acabar con el insistente dolor. Nadie sabía que día podía volver a jugar y poco antes del partido los Thunder confirmaban que sería titular ante Miami.
La expectación era máxima y el jugador empezó como un tiro acabando un contraataque con un mate que puso en pie a la grada. Después de eso el jugador se diluyó un poco como el resto de su equipo y, a pesar de hacer un partido decente teniendo en cuenta que acababa de volver de una lesión, no pudo ayudar a su equipo a ganar el partido.
El base jugó 24 minutos en los que consiguió 16 puntos con un 4/12 en tiros de campo. Scott Brooks después del partido comentó que poco a poco irá mejorando: "Voy a ir mejorándole poco a poco. Con el paso de la temporada, cuando se encuentre más cómodo y más en forma, veremos a un mejor Russell Westbrook."

