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El paso de los años y la propia experiencia personal me han enseñado que el deporte es, sin duda alguna, el mejor reconfortante emocional. Por ello mismo, el baloncesto en general y la NBA en particular desarrollan numerosas campañas con el objetivo de acercar a las estrellas y a los aficionados y además, ayudar a quienes más lo necesitan. En definitiva, la finalidad es hacer felices a las personas que aman el deporte.

Pero la historia que os traigo hoy no trata de una simple campaña, o algún evento benéfico realizado por alguna franquicia, sino que va mucho más allá. Es la historia de como engrandecer un deporte a su máxima potencia. Una historia de valores y de mostrar que todo lo que rodea a la NBA es mucho más mundano de lo que parece. Es la historia de Kevin Grow.

Kevin es alumno del instituto ‘Bensalem High School’, perteneciente al estado de Pennsylvania. El joven padece síndrome de Down, pero ello ni mucho menos le quita la ilusión por jugar a este deporte y el afán de superarse día a día. Hace unas semanas se difundió por muchos medios de comunicación un vídeo suyo saltando a la cancha en los minutos decisivos del partido que enfrentaba al equipo de su instituto y al cuadro del Neshaminy. Como se puede apreciar en las imágenes, Kevin contribuyó con 4 triples en los últimos dos minutos que llevaron a su equipo a la victoria. Al final del encuentro acabó con 14 puntos y con toda la afición entregada a su magnífica actuación.

Tal fue la repercusión que tuvo, que las imágenes del choque llegaron hasta las oficinas de los Philadelphia 76ers (franquicia perteneciente al mismo estado), los cuales decidieron ofrecer al joven muchacho la oportunidad de vivir dos días como un jugador más de la plantilla. Sin duda, un sueño hecho realidad.


En estas 48 horas que ha durado su contrato con los Sixers, Kevin ha podido entrenar como uno más, ha dispuesto de una taquilla con su nombre en el vestuario, e incluso realizó el calentamiento con el equipo en el partido que les enfrentó a los Cleveland Cavaliers en la madrugada del martes 18.

Nadie puede llegar a imaginarse lo que ha podido significar esto para el joven. Un simple, pero a la vez grandioso gesto, que Kevin Grow no olvidará jamás. Su propio entrenador de Bensalem, John Mullin, ha declarado sentirse infinitamente orgulloso de su pupilo: “Es un regalo de Dios, realmente lo es”.


En definitiva, y como he leído por algún que otro sitio, el significado de esta actuación no se definiría en bajar a las estrellas NBA de lo más alto para acercarlas a los aficionados, sino que sería elevar al cielo a este joven y así cumplir su sueño. Estar junto a sus ídolos durante unas horas. Gracias por tanto. 

(Fotos: http://www.sindromedown.net/)

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