Kentucky
se mostró muy segura en defensa al inicio del partido, limitando las entradas a
canasta de North Carolina y anulando los tiros interiores en parte gracias a la
presencia de Willie Cauley-Stein y Julius Randle primero, y de Alex Poythress
después (un tapón cada uno en la primera mitad), lo que obligaba a los Tar
Heels a mantener el ritmo mediante tiros de media distancia y triples.
Gracias
a los gemelos Harrison, los Wildcats se hicieron con una ventaja de cinco
puntos en los primeros minutos y la entrada desde el banquillo de James Young
(7 pts, 1/7 TC, 4/4 TL) ayudó a mantenerla. Sin embargo, los problemas de
faltas de éste, Randle y Aaron Harrison (dos cada uno) mediada la primera parte
hicieron que Calipari tuviera que sentarlos en el banquillo más minutos de los
esperados.
La situación
la aprovechó North Carolina para ponerse por delante en el marcador, liderada
por J.P. Tokoto (11 pts, 5/7 TC) y James McAdoo, que insistía en atacar a
canasta una y otra vez, forzando personales y anotando nueve de los 13 tiros
libres que intentó en el primer periodo. Se llegaba al descanso con un marcador
de 30-33.
La
segunda mitad comenzaba con un tira y afloja por parte de las dos universidades
que se alternaban en el liderato del marcar entre diversas faltas por ambas
partes. Aaron Harrison volvía a demostrar el empuje del principio del partido
con bastante acierto mientras que su hermano Andrew continuaba sacando faltas
en sus penetraciones. A pesar de ello, la explosión de Marcus Paige (23 pts,
6/13 TC, 10/10 TL) servía a los Tar Heels para conseguir la máxima diferencia
del partido (54-62) a falta de seis minutos para el final.
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