“Si,
un chico afroamericano, de complexión atlética y casi dos metros de alto. ¿No? Juega
al baloncesto y durante un tiempo decían de él que sería número uno del draft
de 2013, ¿seguro que no le suena? Bueno, seguiré buscando”.
Así
se deben encontrar muchos fans de los Timberwolves, preguntándose qué ha sido
del prometedor alero procedente de UCLA con el que se hicieron en el pasado
sorteo de novatos. Antes de entrar en la universidad era considerado por muchos
el potencial número uno de su clase, pero durante el único año que militó en
California ese sentimiento fue disipándose poco.
¿Tan
mal lo hizo? Para nada. Muhammad llevó a cabo una temporada en la que confirmó
que era un shooting forward de corte ofensivo, promediando 17,9 puntos con un
44,3% de acierto en tiros de campo, a los que sumaba 5,2 rebotes por noche. De
hecho, los Bruins consiguieron un balance de 25 victorias y 10 derrotas, con un
13-5 en la Pac-12, y entraron en la March Madness.
Cierto
es que su presencia fue casi testimonial al caer 83-63 ante Minnesota (ironías
de la vida) en primera ronda, pero no fue por culpa de Shabazz, que destacó en su
equipo con 20 puntos y cuatro asistencias.
Viendo
esto, parece claro que el problema no estaba en su juego, pero lo que ojeadores
y scouts vieron fue lo que había detrás: rumores de una cabeza poco amueblada y
un carácter no muy comprometido, posibles pagos ilegales y hasta su padre
mintiendo sobre su edad.
Con
este panorama se llegó al día del draft y, como se esperaba, no salió elegido
en primera posición (otra cosa es que tampoco estuviese previsto que apareciera
por allí Anthony Bennet), ni en las cinco primeras y a punto estuvo de quedarse
fuera de los puestos de la lotería. Fue seleccionado en el número catorce por Utah,
solo para ser traspasado después junto a Gorgi Dieng a cambio de Trey Burke.
La
opinión de los expertos se dividió en dos posturas enfrentadas, los que creían
que no daría la talla por su problemas de actitud y los que le veían como el
robo del draft sin siquiera haberse enfundado la equipación de los Wolves. El bueno
de Shabazz no tardó en dar la razón a los primeros.
Si
a día de hoy hiciéramos una ronda de preguntas sobre lo más destacado que ha
hecho cada rookie en lo que va de año, cuando tocase preguntar sobre el 0 de
Minessota* seguro que la mayoría de las respuestas serían “le echaron del
Rookie Transition Program por meter a una chica en su habitación del hotel”. La
primera en la frente.
Como
consecuencia del incidente Flip Saunders, presidente de la franquicia, comentó
en público que podrían asignarlo a su equipo afiliado de la D-League. Finalmente
no lo hicieron, pero tampoco se puede decir que haya aportado mucho al equipo:
Muhammad ha conseguido 2 puntos y 5 rebotes… en total. El novato solo ha jugado
cuatro de los 12 partidos que ha disputado Minny este año y promedia 0,5
puntos, 1,3 rebotes por partido con un 14,3% en tiros de campo.
No
parece que cuente mucho para Rick Adelman (ni siquiera con la lesión de Budinger) y lo cierto es que no ha podido tener
un comienzo más desastroso en la liga. Está citado para el Rookie Transition
Program de 2014, igual lo aprovecha para empezar de nuevo… o no.
*Muhammad dijo que elegía ese dorsal porque no lo llevaba nadie en la NBA. A
Russel Westbrook, Damian Lilard, Avery Bradley y otros 12 jugadores más no les
convence el argumento.
Mario
Herráez
@MarioHerCa
@MarioHerCa
