El partido comenzó de cara para los Spurs, con un Tim Duncan que empezó con un 8-8 en tiros de campo y que se marchó al descanso con 25 puntos, y con la sensación de que podía meter 50 si quería. Junto a Timmy, Kawhi Leonard estuvo espectacular. Este chico es un jugador increíble, hace poquísimas cosas mal sobre la pista.
Los triples estaban salvando salvando a Miami. Aciertos de Battier y sobre todo de Chalmers, que estaba enchufadísimo. Mal Wade, y peor LeBron, obsesionado con anotar y el que más fallaba en los Heat.
Un buen tercer cuarto de los Spurs le dejaban muy cerca de la victoria y del anillo. Los Heat llegaron a estar hasta 13 puntos abajo. Pero llegó el último cuarto, y ahí aparecieron todos los que tenían que aparecer. LeBron se enchufó y apareció espectacularmente. Empataron el partido, pero llegó Tony Parker. El francés metió 5 puntos imposibles y se mascaba la tensión en el AAA.
En la prórroga ya fue otra historia. LeBron siguió a lo suyo y Bosh fue el hombre de ese periodo. Dos tapones impidieron que San Antonio pudiera forzar la segunda prórroga. 100-103 para Miami Heat, y al séptimo.
LeBron James terminó el partido con un triple doble, sumando 32 puntos, atrapando 10 rebotes y repartiendo 11 asistencias. Duncan logró 30 puntos y 17 rebotes, bien acompañado por Kawhi Leonard, que anotó 22 puntos y atrapó 11 rebotes.
Pero nada de esto importa, ni importó. El hombre clave fue Ray Allen. Una leyenda viva a la que Miami Heat le debe la vida en estos Playoffs.
Sergio Bustos Rubio
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