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Triunfo de los Indiana Pacers por 114-81 sobre los Houston Rockets a quien apalizaron gracias a una primordial actuación de Paul George, que volvió a estar muy bien secundado por Stephenson, Scola y West, principalmente. Victoria que les sirve para quitarse la espinita del pasado miércoles ante Miami en el que los Rockets, que apenas aguantaron dos cuartos y medio, pagaron los platos rotos. 

Ya desde el primer cuarto se denotó la rivalidad de pívots Hibbert vs Howard que por momentos nos hicieron recobrar el aroma añejo de los 80 y 90 cuando los pívots dominaban la NBA. Hoy en día, ante tal sequía de jugadores en esta posición, cada vez es más complicado coincidir con estos de duelos de altos vuelos. Como decíamos, Indiana planteó una estrategia de partido muy inteligente por parte de Vogel, que consistía en pagarle con la misma moneda a Houston. Así, si a los tejanos les gusta el baloncesto rápido y de contraataque, Indiana propuso en cancha la misma ideología de juego aprovechando los enormes espacios que dejaba Houston en las transiciones defensivas ante la lentitud de varios de sus jugadores. Paul George pronto encendió la mecha y ejerció de líder superando las pobres defensas de Parsons y Harden y repartiendo juego hacia el pick and roll donde David West (6 pts, 3/4 y 4 rebotes) imponía su superioridad en condiciones técnicas sobre Terrence Jones. Además Hibbert, bastante motivado por cierto, tampoco se cortaba delante de los portentosos brazos de Howard. Hoy Hibbert sabía que tenía una oportunidad de demostrar a la misma altura que el mediático Howard y ciertamente no la desperdició. Y por si fueran pocas alegrías, la vuelta de Danny Granger, después de superar su segunda lesión casi consecutiva, reactivó el Bankers Field House de Indiana que ovacionó la vuelta de su otrora jugador franquicia. De esta forma, Indiana se marchaba al termino de los primeros 12 minutos casi triplicando a Houston en puntos en la pintura. Houston pudo contrarrestar por momentos la superioridad de Indiana, con un juego fluido y enérgico que buscaba casi siempre la primera opción de ataque que tenían en cada jugada. Un buen basket al poste de Howard (6 puntos, 3/6 y 5 rebotes), que tampoco se amedrentó ante el pívot jamaicano, y una siempre utilitaria aportación desde el exterior de Harden, Beverley y Parsons (11 puntos combinados) dejaban a Houston sólo 5 tantos abajo al término del primer cuarto.

Para el segundo cuarto, el baloncesto Houstoniano de Indiana se intensificó con la entrada de los reservas con el que quedaron más debilitados por dentro, pero por contra en el perímetro ganaron en velocidad e inteligencia. Es sorprendente la cuantiosa mejora que ha dado Lance Stephenson en decisiones de juego, haciendo de todo y todo bien. Fue el gran artífice del aprovechamiento de Indiana en puntos al contraataque con 7 puntos, aunque acompañadas de 4 pérdidas justificadas por el riesgo que tomo en sus pases. Otro factor determinante para los Pacers en el segundo cuarto fue la aportación de Scola quien se estableció como sorprendente líder anotador durante esta franja de partido con 9 puntos (3/3) aplastando ofensivamente a un Casspi que no las veía venir en defensa. La movilidad del argentina y los recursos en el fade-away y bajo el poste propiciaron esta renta de puntos para los de Indiana. Houston se aferraba al partido fundamentalmente gracias al basket IQ de Chandler Parsons cuya inteligencia en cancha es sencillamente sorprendente. De esto, es este el motivo por el cual tiene reservado un lugar importante en la rotación de Kevin McHale, su grado de inteligencia de juego supera con creces a sus recursos baloncestísticos que no pasan de ser muy normalitos. Así, con certeros puntos desde el perímetro y con buenos desplazamientos hasta la pintura, Parsons con 8 puntos acompaño a un Howard que, en esta ocasión, se las tuvo que ver con Mahimmi, que no es manco en defensa precisamente. Bajo este contexto podemos ver una de las principales diferencias entre Indiana y Houston. Mientras, que el equipo del Este tuvo mantener con total confianza a Paul George con 4 reservas, Houston apenas pudo contar con los suyos ante el enorme salto de calidad entre los dos quintetos.

El tercer cuarto fue determinante en el desenlace del encuentro. Los Rockets empezaron literalmente dormidos en defensa, todo lo contrario que los Pacers que salieron muy enchufados a ambos lados de la cancha, especialmente un Paul George que se merendó en defensa a un Harden abatido mentalmente, mientras que en ataque firmó una serie de jugadas consecutivas que cualquier MVP del pasado podría haber firmado. No es descabellado contar con este jugador para el MVP. De hecho, posiblemente estemos hablando del jugador más completo de la liga actualmente, capaz de clavártela desde cualquier punto sin perder la ética defensiva que siempre le caracteriza. No es casualidad que muchos de sus parejas en defensa (Lebron, hoy Harden,....) hayan flojeado en ataque ante esta máquina perfecta. 5/8 del animalito con un 2/4 en triples acompañados por 4 rebotes. Si luego tus compañeros te siguen en este tramo del encuentro, se traduce en una literal sangría de puntos la que recibió Houston. Hill, Stephenson o Watson no hicieron más aprovecharse de los espacios defensivos de los tejanos y del éxtasis de baloncesto que vivió Indiana por unos minutos. Para cuando quiso darse cuenta McHale, tenían el encuentro rotundamente perdido a más de 20 puntos de distancia, y aún peor con una sensación de humillación que ya no podrían quitarse de encima. Con un Harden depresivo, Parsons siendo defendido por George en muchos momentos y Terrence Jones viéndose ampliamente superado por David West, no les quedó otra que encomendarse a Howard que anotó varias bandejas a la media vuelta. Aun así el juego de los Rockets era muy previsible y en cuanto Indiana sirvió de ayudas en defensa a Hibbert, Howard cayó en la red defensiva de los de Indianápolis.
Con unas diferencias que representaban el vapuleo con el que los Pacers castigaron a Houston, los últimos 12 minutos de juego no fueron más que minutos de la basura en el que sólo resultó destacable la primera canasta de Granger (un triple) desde que la última que metió el 1 de marzo antes de su última lesión. También fue una buena oportunidad para ver el fodo de banquillo de ambos conjuntos en el que demostraron porque juegan tan poco los Motiejunas, Greg Smith, Ronnie Brewer, Butler, Copeland, Sloan u Orlando Johnson.

Con todo ello, los mejores en Indiana Pacers fueron: Paul George con 24 puntos (7/16 en TC y 3/7 en 3T), 9 rebotes y 4 asistencias, Lance Stephenson con 16 puntos (7/16 en TC y 2/5 en 3T), 6 rebotes y 6 asistencias, y Luis Scola con 13 puntos (5/7 en TC y 1/1 en 3T) y 6 rebotes. Como mero apunte, Danny Granger que en su primer partido de la temporada firmó 5 puntos (1/7) y 5 pérdidas de balón. Se nota que aún le queda mucho para coger ritmo de competición.  
En Houston lideraron: Dwight Howard con doble-doble de 19 puntos (9/16) y 12 rebotes y Chandler Parsons con 14 puntos (6/8).

Mención especial para el 29-10 con el que Indiana ganó en asistencias que sintetiza bastante el juego de los dos equipos. Uno es esquema puro, basket colectivo donde se crean espacios a través de una eficiente circulación de balón y el otro son aclarados y juego de uno por uno que una buena defensa puede parar fácilmente. 

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