Hubo un
tiempo en el que parecía que el sol brillaba en California y
reflejaba el púrpura y oro por todos los rincones del mundo. Hoy la
cosa ha cambiado, el que sonríe ya no es Jack Nicholson en su eterna
butaca de la fila 1, es el turno de los desheredados, para Billy
Cristal y sus Clippers, por obra y gracia del comisionado Stern que
decidió enviar con un lazo rojo a CP3 al hermano pobre del Staples.
Seguramente muchas cosas habrían cambiado y no estaríamos asistiendo a una temporada que ni siquiera Francis Veber habría guionizado mejor. Es el protagonista de su obra, Pierre Brochart, el encargado de reunir cada semana a un grupo de personajes esperpénticos, outsiders, bizarros.. y esto es lo que está pasando en Lakers, cuando el Staples se viste de oro, cuando Kobe decidió que fuese así.
Seguramente muchas cosas habrían cambiado y no estaríamos asistiendo a una temporada que ni siquiera Francis Veber habría guionizado mejor. Es el protagonista de su obra, Pierre Brochart, el encargado de reunir cada semana a un grupo de personajes esperpénticos, outsiders, bizarros.. y esto es lo que está pasando en Lakers, cuando el Staples se viste de oro, cuando Kobe decidió que fuese así.
Porque
esta ha sido la temporada más extraña de Kobe Bryant, cuando el equipo le
necesitó, a diferencia del resto de años que ha jugado en la liga,
decidió ser compañero, fue generoso, se entregó por la causa e
hizo buenos jugadores a sus compañeros (Blake incluido) pero lo
bueno no puede durar eternamente, Bryant se lesionó. Se lesionó y
habló. A falta de un suspiro para finalizar la regular season creyó
que motivaría a sus compañeros diciéndoles que no le hiciesen
quedar como un idiota y no entrasen en Playoff sdespués de lo que
ÉL, había trabajado. Una vez más, el ego, su eterno ego estaba de
vuelta y mal gestionado.
Y si,
Lakers está en Playoffs, en buena medida gracias a su aportació
pero Kobe encendió la mecha que ha hecho explotar, una vez más, la
bomba en el vestuario. Y es que teniendo a Dwight Howard por ahí eso
no es difícil. Le ha faltado tiempo para volver a sonreír tras cada
falta recibida, perdiendo la concentración que tuvo en el último
tercio de regular season y rebautizando a D´Antoni como “coach
pringles” continuando la saga tras “mr potato” Mike Brown. Sin
duda será un gran comentarista junto a Shaq y Barkley, eso del
entertainment se le da bien, lo de ser determinante, eso es
harina de otro costal.
Pero D´Antoni no dijo nada, “as usual”. El mismo entrenador que hundió a Carmelo en los Knicks, convirtiéndolo en un jugador mediocre que parecía tener su futuro en la liga china y ahora reverdece al frente de unos Knicks que no ganaban tantos partidos desde que Spike Lee hizo “Do the right thing” por lo menos. Y el mismo que se limitó a comentar el “tweet-attack” de Kobe en el primer partido de la serie con un simple “es un fan, sólo un fan”. Si Mike, con más de 2 millones de seguidores, poca cosa para ti. Eres todo un lider...
En
definitiva, el baloncesto es impredecible, de ahí su grandeza y
ojalá veamos una serie entre Spurs y Lakers antológica que sume un
capítulo más a las maravillosas historias que nos da la NBA pero,
esta película, esta cena de los idiotas como Kobe decidió llamar a
sus compañeros tiene pinta de indigestársele al mayor fan Laker.
Y
mientras tanto, el Maestro Zen sigue riéndose desde su rancho con
las manos repletas de anillos en los dedos.
Alberto Alcalde
Twitter: @betotwiti