Si
hay una fecha del calendario de la liga que no tienen marcada en las oficinas
de Los Ángeles Lakers es la del draft de la NBA. En una franquicia histórica de
tradición ganadora, poco importa el sorteo de novatos que tiene lugar en los
últimos días de junio, en el que por norma general se obtienen elecciones muy
bajas.
A
los hechos nos remitimos: con un 2013 sin ninguna selección, el año anterior
los de Hollywood eligieron a Robert Sacre en el puesto 60, hay que remontarse a
2007 para encontrar una elección en primera ronda, Javaris Crittenton, en
décimo novena posición; y hasta 2005 para ver la última presencia de los
angelinos en la lotería, que saldaron con la incorporación de Andrew Bynum en
el décimo puesto.

Eso
son nueve novatos con teóricamente buen potencial para ayudar a la franquicia
en 48 años, suficiente para entender una ligera despreocupación por el draft
por parte del front office de la institución.
Pero
así y todo, por casualidades de la vida, malas decisiones de los ejecutivos al
gestionar traspasos, extensiones de contrato o la elección de entrenadores, el
hecho es que en el sorteo más esperado desde que en 2003 aterrizaran en la liga
Lebron y compañía, Los Ángeles Lakers van a poder apuntar muy alto… o muy bajo, según como se mire.
En
una temporada llena de datos negativos, los otrora vecinos ricos de Hollywood
tienen un récord de 22-42, el peor del oeste y el cuarto peor de toda la NBA.
Aunque va a estar competido hasta el final, ya que Sacramento, Utah,
Philadelphia, Milwaukee, Orlando, Cleveland, Boston y New York están dándolo
todo por la causa; es probable que en Los Ángeles se hagan con una de las cinco
primeras elecciones del draft de 2014.
No
hay duda de que, si había algún momento bueno para caer tan bajo, este era el
correcto. Está por ver si la camada de este año hace honor a las expectativas
que hay depositadas en ella o si por el contrario es una decepción. A priori va
a ser una clase con mucha profundidad, lo que sumado a que el año que viene
solo tienen contrato en Los Ángeles Kobe Bryant (23,5 millones), Robert Sacre (915.243 $) y Nick Young (player option de 1,22 millones), hace que casi cualquier
incorporación sea válida para el equipo.
Llegar
a la altura de Bucks (13-50) y 76ers (15-48) va a ser complicado, y seguramente
los Magic (19-46) también queden fuera de su alcance, por lo que es de esperar
que los Lakers elijan entre la cuarta y la sexta posición (aunque en el sorteo
pueda pasar casi cualquier cosa). Para entonces prácticamente todos los mock
drafts de páginas especializadas en el tema (NBAdraft.net, Draftxpress) dan por
hecho que las tres vacas sagradas, Joel Embiid, Andrew Wiggins y Jabari Parker,
ya habrán sido elegidos, quedando varios candidatos para los siguientes picks: Noah
Vonleh, Julius Randle, Dante Exum y Marcus Smart.
Teniendo
en cuenta el ‘páramo’ que será el roster angelino antes de esta agencia libre,
cualquiera de ellos podría aportar, vamos a analizar el qué.
Vonleh
ha ido despegando en las predicciones del draft conforme ha avanzado la
temporada. Como freshman en Indiana ha promediado 11,4 puntos con una cierto
del 53% en tiros de campo, 9,1 rebotes y 1,3 tapones por partido en 26 minutos.
Entre sus mayores peros se encuentran su poco atletismo y la falta de
verticalidad, algo que compensa en parte con una envergadura de 2,23 metros. Defiende
bien al poste, aunque suele cargarse de faltas, y cierra y lucha el rebote.
En el aspecto ofensivo se muestra resolutivo de espaldas a canasta con ganchos
con ambas manos y tiene un tiro decente de tres (51,6 % en 1,1 intentos por
partido), aunque peca de forzar los tiro en ocasiones y producir pérdidas (2,1
por partido).
Randle
comenzaba el año siendo parte de La Trinidad junto a Parker y Wiggins, y de
hecho durante los primeros partidos demostró ser un animal en la pintura
preparado para el ataque (15,3 ppp) y para luchar por el rebote (10,4 rpp). Sin
embargo tras un tiempo las defensas empezaron a saber con ajustarse a él,
bajando su ligeramente su rendimiento. El posible problema para su salto a la
NBA es su altura, 2,06 metros, y la duda de si será capaz de enfrentarse a ala
pívots de mayor tamaño a los que está acostumbrado en la liga universitaria. Su
enorme potencial solo tiene un pero: el ataque con la mano derecha, es zurdo
cerrado y debe aprender a anotar con la diestra para ser más versátil.

Dante
Exum es el misterio. Por mucho scouting internacional que haya, pocos han visto
de él más imágenes jugando que las del torneo FIBA U19. A pesar de ello todo el
mundo coincide en su potencial. Anotador compulsivo tiene un tiro decente de
media distancia (que debe pulir) y utiliza su físico, 1,98 de altura y 84 kg,
para atacar la canasta y hacer sufrir a los bases rivales, a los que sobrepasa
tanto por tamaño como envergadura. Con casi dos metros también podría jugar de
escolta, aunque para eso necesita ganar músculo. Un detalle a su favor es que
ya ha hecho un guiño a la franquicia dejando caer que le encantaría jugar en
los Lakers.